Carta a Alejandro.


Estimado Alejandro.

Voy a decirle con total franqueza que es mi doctor quien me anima a escribirle, y juzgue si no sería mejor no hacerlo. Hace tiempo que no escribo nada, ni siquiera una línea, en parte es un alivio. No he sido capaz de hacerlo, decidí que la mudez era lo único digno. Tal vez sería mejor que me encerrasen en cualquier centro de salud mental durante un tiempo, en lugar de dejarme presa de las pesadillas y sufrimientos que a diario me atormentan.

La idea de escribir una carta a cualquier persona me irrita. No entiendo el por qué debe uno comunicarse mediante carta pudiendo sentir, tocar, abrazar y decir a la cara lo que uno piensa. Imagino que escribir ayuda a desnudarse ante los fantasmas.

Puede que esté loca. Con el paso de los años mis ideas y convicciones cambian. Será la experiencia, los errores cometidos… Pienso que es absurda a la vez que estúpida la unión legal entre un hombre y una mujer. Diría que el noventa y nueve por ciento de las mujeres han sido engañadas. Probablemente no merezcan otra cosa, por haber cometido la idiotez de ligar su vida a la de otra persona, renunciando así al amor libre, la alegría de vivir, los viajes a África, la pasión, la ilusión ¡la emoción! A día de hoy me veo incapaz de consagrarme a un solo hombre. Éste debería ser increíble, irrepetible, inigualable. Un loco capaz de soportar a una loca bailando bajo la lluvia de forma enloquecida. Un chico loco por vivir, loco por soñar, hablar, salvarse, volar, sentir…

He pensado mucho durante estos meses. Durante los últimos días no he salido de casa, he pasado la mayor parte del tiempo sobre el diván con el gato. Es una buena compañía, calla y a veces me mira alzando su mirada llena de cariño hacía mis ojos. No he leído demasiado, porque al hacerlo todos mis nervios me atormentaban. Me limito a tumbarme y mirar la lluvia que cae, lenta e incansablemente. El gato viene a menudo, me trae algunas plantas mojadas que encuentra en el jardín. Paso demasiado tiempo ante la ventana de mi estudio con él sobre mis rodillas. Miramos el cielo, gris e inmenso y detrás de nosotros una pequeña habitación de puerta blanca donde reina un gran silencio.

Mientras acaricio suavemente el cabello de la criatura, no puedo evitar recordar lo feliz y tranquila que era mi vida hace un año. Los días en que puedo pensar y perderme en recuerdos son raros.

El doctor llegó el martes en coche por la carretera y almorzó conmigo. Me recomendó hacer ejercicio al aire libre, escribir, y quizá así podría dormir un poco mejor. Pero al intentar dormir no puedo evitar que mi cabeza de vueltas. Mis pensamientos se extienden ante mí como agua turbia. ¿Será el suicidio una muerte voluntaria? No creo que nadie muera involuntariamente. Abandonar la vida y entregarse a la muerte es síntoma de debilidad. Y yo no soy débil. Me niego a serlo, aunque reconozco, que pienso continuamente en ello. […]

Camino.


-El cuento es sencillo. Nace, vive y muere. Ama y quiere.

-¿Imaginas un mundo sin amor? Es imposible.

-¿Amor?

- Sí, amor. El hecho de que jamás lo haya visto, tocado o sentido, no quita la posibilidad de que en alguna parte del mundo exista.

- La gente no quiere amor. La gente quiere triunfar, y una de las cosas en las que puede hacerlo es en una relación de pareja. La mayoría nos enamoramos de hombres que dicen querernos, pero que en realidad nos colocan en un lugar muy debajo de sus prioridades y creímos que era posible obtener por su parte un amor cómplice. ¿Hasta cuándo vas a seguir creyendo en esos cuentos? ¿Para qué sufrir?

- Sufrir y llorar significa vivir. En cada derrota hay un acercamiento a un cambio. Quererle fue una sucesión de palabras y actos. Fue un juego perdido pero fue bonito jugar. No puedo callar cuando el corazón me da gritos.

- Si alguien quiere ser parte de tu vida lo será. No pierdas tu tiempo guardando espacio para quien no hace esfuerzo en quedarse.

 

[Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
por que el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante. Charles Chaplin.]

 

homo stupidus


[Soy el hombre más cortés del mundo. Me precio de no haber sido grosero nunca, en esta tierra donde hay tantos insoportables bellacos que vienen a sentarse junto a uno, a contarle sus cuitas en incluso a declamarle sus versos.]

Comentario de Heine que utilizó Pérez- Reverte, como epígrafe para una novela. Y eso que en tiempos de Heine la gente procuraba parecer educada, aunque no lo fuera. Ahora se procura alardear de lo contrario: de naturalidad, de franqueza y de falta de educación.  Hay cretinos y cretinos. Es decir, los hay estúpidos, que por mucho empeño y voluntad que le pongan no pueden evitar serlo. Hasta el punto de que algunos, de puros estúpidos, llegan a caer bien. Sin embargo, existe otra variedad más común, más de andar por casa. El maleducado/gilipollas vocacional; el que se esfuerza a diario por superarse en su faceta de cretino. Ese tipo de gente que si participase en un concurso de cretinos sería descalificado ipso facto, por cretino. Morralla que incluye la estupidez en su naturaleza biológica de forma completamente natural, como tener alergia a los gatos o el pelo moreno. Esa, que cuando llega el día de tu boda tu mejor amiga te dice: “Enhorabuena. Te llevas al último gilipollas que habita en la tierra. O no.”

Cualquier tiempo pasado no fue mejor. Que hay tiempos y tiempos. El truco es no miro, luego ignoro. Ignoro, luego no existe.

[El ofender y el insultar, para ser eficientes y alcanzar su meta, deben ser aprendidos y ejercitados, como sucede en la esgrima o cualquier otra técnica de ataque o defensa. Y aunque los insultos y las ofensas suelen ser un signo de temperamento colérico, también presuponen cierto refinamiento. [Arthur Schopenhauer, El arte de insultar]

Valentine’s day.


Era guapísimo. El chico más guapo del mundo. Impecable traje negro, zapatos nuevos. Unos ojos azules grisáceos, grandes e inteligentes que miraban de esa manera tan especial con la que miran algunos hombres, como si se paseasen dentro de ti, escudriñándote hasta el último rincón de tu cuerpo. No conocía apenas nada de él. No sabía dónde vivía, qué le gustaba. Ni siquiera si estaba con otra. Pero entendió que era él. Intentó vencer el nudo que se le había hecho en la garganta y acudió a la cita. Decidió jugársela, puede que hagas el ridículo más espantoso de tu vida, pero peor sería no intentarlo. Él la miró despacio, evaluando su sonrisa algo tímida, la manera sencilla, a la vez nerviosa que tenía de estar de pie ante él, encogiéndose  por momentos como diciendo: sé que nos hemos visto otras veces, pero no puedo evitar ponerme nerviosa al verte. Se parecía a una de esas cosas que una sueña cuando es niña. ¿Lo consiguió? La felicidad le estallaba dentro y el mundo y la vida eran una aventura increíble. Hablaron y rieron. Compartieron sus mundos e hicieron que éstos empezasen a fundirse el uno con el otro. Música, cine, libros, risas. Tiene cosas que necesita. Cosas que le faltan. A veces se quedaban callados, mirándose y él sonreía. Quizá se sienta como ella se sentía. Tocó su piel rozándola con cuidado. Acercaron sus labios, ella acarició su barbita, respiró su perfume. Algo hizo para merecerle. Los años de colegio, la universidad, el trabajo, la lucha diaria por la vida. Sentía que era un premio especial, que un hombre así no caía del cielo a cambio de nada

Feliz San Valentín.

Lluvia.


Bailan por las calles bajo la lluvia de forma enloquecida, y yo reía y bailaba tras ellos como he estado haciendo durante toda mi vida. Mientras, intento seguir a gente interesante, porque la única gente que me interesa es la que está loca, gente loca por vivir, loca por soñar, hablar, salvarse, volar, sentir, gente que tiene ganas de todo al mismo tiempo, gente que nunca bostezaría durante una buena conversación, ni habla de lugares comunes, gente que no se conforma, sino que arde, arde y quema como aquellos increíbles cohetes rojos explotando igual que las arañas entre las estrellas lejanas, blancas y frías. Tuyas y mías.

Amante.


Acércate, príncipe gris, flor de la orgía.
Amante sin amores. Sonrisa chiflada.
Príncipe que calla por no hacer ruido
Perdedor asiduo de tantas guerras
Que gana don olvido.
Acércate, que yo sé cual es la pena de tu gozo
Y la plegaria de amargura que hay en tu boca
No te ofrezco amores que tú no quieres
Quisiera tener tu cuerpo desnudo.
Amor es enemigo de los placeres
Placer en el que tú y yo ahogamos nuestra angustia
¿Amarnos?… ¡Ya no es tiempo de que me ames!
A ti y a mí nos llevan olas sin leyes.
¡Somos santos e infames, pobres y ricos!
Yo sé que los mismos que nos adoran
En el fondo nos guardan igual desprecio
Y justas son las voces que nos critican
Lo que hacemos ambos no tiene precio.
Así los dos, tú sexo, yo poesía.
Damos cuerda a un mundo que despreciamos.
Acércate y reiremos juntos mientras lloramos.
¡Digámosles que no son de este mundo nuestros amores!
Sin vencedores, ni vencidos.

Undisclosed desires


Antes de que todo termine
posiblemente no diría todo lo que pienso
pero pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, a las personas,
no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más.
Andaría cuando los demás se detuviesen.
Despertaría cuando los demás duermen.
Escucharía cuando los demás hablan.
Leería “Sexus” de Henry Miller.
Escucharía “Would” de Alice in chains
O “El lago de los cisnes” de Tchaikovsky
Bailaría cuando los demás cantan.
Antes de que todo termine
Pintaría al óleo un sueño de Dalí
Escribiría en el cielo con Gabriel Celaya.
Antes de que todo termine
No dejaría pasar un solo día
Sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.
Besaría a *****
bajo las estrellas.
Viviría en una isla desierta
con arenas blancas
aguas cristalinas
helados de coco
y Orión.

Amantes de René Magritte

Quiero.


Suele decir lo que piensa, pensar lo que dice y casi nunca dice y piensa como yo.
De vez en cuando duerme bien acompañado, porque quien le acompaña soy yo.
Cada cierto tiempo bronca, despedida y reconciliación.
Me falta valor para atarle a mi cama,
aunque en la suya me siento como pez en el agua.
Inocente, perversa, alegre y divertida.
Le doy mis noches y mi alegría, mi risa, mi sonrisa.
Busco amores imposibles. Por eso es imposible nuestro amor.
Siempre altivo y susceptible, tan arrogante y tan nadie como yo.
No quiero uno de esos amores que llaman civilizado.
Con facturas y series de televisión desde el sofá.
No quiero tener nada que compartir.
Ni un solo San Valentín.
No quiero retenerle
Pero no sé que daría por tenerlo ahora aquí,
Acariciándome.
Es todo tan extraño…
Me pierdo, caigo, malvivo, sonrío.
Y a veces me pasa
que le miro
y playas con cocos
que flotan en el agua
y palmeras
estrellas
y la Luna.

Quiero… morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.

Y si quieres también puedo ser tu estación y tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu diosa, tu asesina…

adieu 2011.


A escasas horas para salir de la isla mi maleta está todavía sin hacer. Un libro, una cámara, papel y lápiz debería ser suficiente. Despido un año intenso, diferente. Con sus más y sus menos. He reído, llorado, viajado, leído, soñado y por qué no, ¿me he enamorado? He aprendido a dar valor a las cosas, a personas.  Me pregunto cómo he podido sucumbir a este vértigo perpetuo que yo misma he estado evitando durante años. Me parece que floto entre las nubes erráticas y hablo conmigo misma mientras contemplo las estrellas allá arriba. En el cielo, solitarias tiritando de frío. Soy otra distinta a la de hace algunos años. Vuelvo a enfrentarme a mi estado natural. He descubierto que la vida iba enserio y que uno empieza a darse cuenta tarde. Intentaré dejar huella, marcharme entre aplausos, envejecer como una viejecita feliz en una isla desierta, inexistente en cualquier mapa, donde las palmeras den sombra y los cocos estén llenos de zumo de piña. Arenas blancas, aguas cristalinas. Contemplaré las estrellas, las constelaciones. Tú mi amada Orión. Pasa el tiempo y la verdad desagradable asoma.

It’s Christmas time.


-    ¡Feliz navidad!
-    ¡Bah! ¡Tonterías!
-    ¿Tonterías? No creo que hayas querido decir eso…
-    Por supuesto. ¡Vaya Por dios! ¡Ha llegado la temporada de las comilonas y consumismo absurdo!
-    …
-    ¿Qué derecho tienes tú para estar alegre? ¿Te sonríe la vida? Tu futuro pinta negro, negro carbón.
-    ¿Y qué derecho tienes tú para estar triste? ¿Cuál es tu razón para estar cabizbaja? Tienes todo lo que necesitas.
-    Vivo en un mundo de locos. ¡Feliz navidad! ¿Qué navidad? Época del derroche no teniendo trabajo, un año más vieja, otro año se va… La navidad no es como antes. Recuerdo a mi abuela en aquella enorme casa de campo cocinando para toda la familia sin perder una pizca de elegancia. Esa que le acompañó hasta su último día. También a mi abuelo. Secesionista concienzudo. Haciéndome creer que era la niña con los mofletes más preciosos del mundo. Las muñecas, la ilusión, Papa Noel con su trineo, los tres reyes magos y los caramelos. ¿Y ahora qué?
-    No sé.
-    Creo que necesito un abrazo.
[…]

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